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Distribución:

Vive en arrozales, charcas y pantanos, donde las aguas son poco profundas y tranquilas pero generalmente fangosas y deficientes en oxígeno. El pez betta respira dentro del agua a través de las branquias, pero también puede tomar oxígeno del aire mediante un órgano auxiliar que tiene llamado laberinto. Gracias a ello es capaz de sobrevivir un corto período de tiempo en pequeños charcos o zonas embarradas.

El cuerpo es alargado y presenta características aerodinámicas que le ayudan a desplazarse libremente entre la vegetación de su entorno natural. Está provisto de escamas que protegen su piel contra el ataque de parásitos, infecciones u otras pequeñas lesiones.

Coloración:

Este aspecto, junto con la forma de las aletas, es otro de los grandes atractivos del pez betta. Existe un amplio abanico de posibilidades, desde individuos que exhiben un solo color en cuerpo y aletas, hasta individuos multicolor con patrones bien diferenciados. La piel de este pez está compuesta por varias capas, cada una de las cuales es responsable de ciertas tonalidades de color y de factores como la iridiscencia o la opacidad de los mismos. Así, el fenotipo final vendrá determinado por la combinación de capas en cada pez, lo cual dependerá a su vez de los cruces entre colores dominantes, recesivos y aquellos de dominancia intermedia.

Tamaño:
Puede llegar a crecer hasta los 6-7 cm.
Dimorfismo sexual:
Los machos desarrollan aletas más extendidas que las hembras, son más coloridos y presentan una pequeña joroba detrás de la cabeza. La posición de su mandíbula inferior es muy característica, pues está orientada hacia arriba. Las hembras, por su parte, son ligeramente más pequeñas y muestran unas rayas oscuras verticales durante el cortejo que permiten identificarlas. También es fácil observar el característico ovopositor bajo sus aletas pélvicas.

Esperanza de vida:
Alrededor de 2-3 años.
Parámetros del agua:
El betta es un pez tropical de agua dulce no muy exigente con los parámetros, lo que le permite adaptarse a diferentes condiciones e incluso sobrevivir en agua fría. No obstante, debemos proporcionarle las condiciones adecuadas para evitar que enferme, y así garantizarle una buena calidad de vida en cautividad.
PH: 6.0-8.0 (óptimo: 7)
GH: 4-14
KH: 3-6
Temperatura: 22-30ºC (óptima: 25-28ºC)

Acuario:

Para recrear su hábitat natural, el acuario debe estar bien plantado, con abundante vegetación de porte alto que le sirva de resguardo. Las plantas flotantes son siempre una buena opción, ya que le proporcionarán sombra y cobijo a la vez que evitarán saltos indeseados fuera de la urna. Se pueden añadir hojas secas y raíces que liberen taninos. Éstos teñirán ligeramente el agua y crearán un entorno en el que se sienta más seguro. Además, hay que evitar corrientes excesivas en el acuario, ya que este pez prefiere las aguas tranquilas.
Alimentación:
En su hábitat natural se alimenta de pequeños moluscos, crustáceos y otros invertebrados, de manera que una dieta variada a base de alimento vivo (larva roja de mosquito, grindal, Artemia, Daphnia) sería lo más conveniente para su correcto desarrollo en cautividad, garantizando así una coloración óptima. Acepta también comida congelada y liofilizada (escamas y gránulos), aunque no se recomienda dar como alimento único, pues los ejemplares no mostrarán los colores en su máximo esplendor ni conseguiremos estimular su comportamiento reproductivo.

Imagen ilustrativa

BETTA MACHO BLUE DRAGON